La imperdible historia detrás de la camiseta de un argentino que Messi atesora en su museo

La imperdible historia detrás de la camiseta de un argentino que Messi atesora en su museo

Se trata de la casaca de Tomás De Vincenti, quien la intercambió con el rosarino en el cruce entre Barcelona y APOEL por Champions en el 2014. En exclusiva con Nexogol contó cómo fue el traspaso de camisetas

por mayo 10, 2017

La vida íntima de Lionel Messi es una verdadera incógnita. El rosarino se maneja con suma discreción afuera de las canchas y no da pistas ni esbozos de qué hace en sus ratos libres. Sus redes sociales y las de sus familiares apenas muestran algunas nimiedades de su vida privada entre tantos compromisos publicitarios. Por eso, cada vez que Messi realiza una publicación fuera de lo común se viraliza casi automáticamente. Eso fue lo que ocurrió con la foto que subió a su cuenta personal de Instagram (@leomessi) en la que se lo ve acompañado por su hijo Thiago en una especie de museo de camisetas que conserva. El santuario muestra casacas que el crack del Barcelona intercambió con sus rivales y que guarda cuidadosamente. Entre tres camisetas personales, dos del club catalán y otra de la selección argentina (la de la final del Mundial 2014 contra Alemania), aparecen otras decenas de variadas estrellas del fútbol mundial. Gerard Piqué, Francesco Totti, Dani Alves, Toure Yaya, Luis Suárez y Raúl son algunas de las máximas figuras cuyos dorsales yacen en el museo del 10.

El cuartito también conserva la ropa de algunos futbolistas argentinos: Pablo Aimar, Sergio Agüero, Lionel Scaloni, Rodrigo De Paul, Marcos Angeleri, Diego Milito, Ángel Di María, Oscar Ustari, Juan Sebastián Verón, Manuel Lanzini, Alejandro Domínguez, Leo Franco, Pablo Pérez, Éver Banega, Ezequiel Lavezzi, Leonel Vangioni, Hernán Lamberti y Tomás De Vincenti. Detrás de la camiseta de éste último hay una interesante historia que le contó a Nexogol en un mano a mano exclusivo.

El 17 de septiembre de 2014 el Barcelona recibió al APOEL en el Camp Nou, en el primer encuentro de la fase de grupos de la Champions League. Ese duelo implicaría el cruce entre Messi y De Vincenti, futbolista argentino que por aquél entonces tenía 25 años y que había ido a probar suerte en Europa tras un par de temporadas jugando en la C del fútbol argentino para Excursionistas sin haber pasado por Primera División. De antemano, el volante ofensivo argentino oriundo de Buenos Aires planteó en el vestuario su deseo para el encuentro, más allá de la ilusión de conseguir una histórica victoria ante el equipo que terminaría siendo campeón de la Champions en esa misma edición: “Después de haber pasado las tres fases clasificatorias para la Champions uno lo que mas espera es ver el sorteo y mirándolo nos tocó Barça, PSG y Ajax. Papita de grupo (ríe). Felíz porque nos enfrentaríamos a unos equipos históricos pero también queríamos pasar de ronda. Difícil. Lo primero que hice fue mandar un mensaje a todo el mundo en APOEL diciendo que la camiseta de Messi era mía. Igual todos lo sabían porque era el único argentino en el equipo. Desde ese momento me moví hasta por el lado de mi representante (Esteban Buján) que es muy amigo de Fernando Gago porque me la quería asegurar como fuera”, empezó contando la anécdota de cómo terminó su casaca en el museo de Messi.

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La camiseta de De Vincenti en el museo de Messi

De Vincenti permaneció 79 minutos en cancha, ya que fue reemplazado en la segunda etapa en el partido en el que se impuso el Barcelona por 1 a 0 con gol de Piqué. El tiempo que estuvo le alcanzó al argentino para acercarse a Messi y pedirle lo que conservaría como un trofeo desde ese entonces: “El día del partido todo era un sueño y en un córner o una falta me acerco a Messi y le digo medio nervioso ‘Che Leo, podemos cambiar la camiseta después del partido?’. Le dije ‘Che’ para que se diera cuenta que soy argentino. Me contestó: ‘Sí, obvio quedate tranquilo Tomás’. ¡Me dijo Tomás! Terminó el partido, nosotros los complicamos a ellos porque hicimos un buen papel, y me acerco a él y me dice que en el túnel la cambiábamos. Caminamos hasta ahí y nos traspasamos las camisetas. Le dí un abrazo y me fuí al vestuario”, contó el jugador como si recordara una de sus mejores gambetas.

Luego de obtener el pedazo de tela, De Vincenti se escapó al vestuario vigilando la prenda con recelo. La historia siguió en los cambiadores para los equipos visitantes en el Camp Nou: “A los cinco minutos viene el utilero del APOEL y me dice: ‘Está Messi afuera esperándote para cambiar la camiseta’. El utilero es una persona que no para de hacer bromas, ya sea a argentinos, españoles o chipriotas y no le creí. Le dije: ‘¿Cómo? Si la cambie hace un ratito nomas, ¡mentiroso! El siguió insistiendo en que Messi estaba afuera del vestuario pero no le creí y no salí. Después vino otra persona con un poquito más de credibilidad y me dijo lo mismo, que Messi había preguntado por mí para cambiar la camiseta. Hasta el día de hoy no sé si hice esperar al más grande o a uno de los dos más grandes de la historia del fútbol o no. Me da un poco de vergüenza la historia pero bueno, es lo que pasó. Alguno debe pensar: ‘¡Este pibe que no lo conoce ni la mamá no salió del vestuario a ver si estaba el más grande de la historia!’ No lo hice por lo que conté, ya había cambiado la camiseta hacia cinco minutos y no le creía al utilero”, sentenció.

A tres años de la imperdible anécdota, De Vincenti se fue a jugar a Emiratos Árabes y milita hoy en el Al-Shabab Al-Arabi Club. Aunque más de 7 mil kilómetros distancien Barcelona de su país de residencia, él sabe que tiene una lugarcito en el museo de Messi así como también la 10 blaugrana con la que el rosarino escribió la historia del fútbol moderno.

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