La despedida de Diego Milito: llantos, alegría y un homenaje a las viejas glorias

La despedida de Diego Milito: llantos, alegría y un homenaje a las viejas glorias

El Príncipe tuvo su partido homenaje, y demostró que es uno de los máximos ídolos en la historia de la institución; no faltó el recuerdo a campeones de otros tiempos; el Cilindro, colmado

por noviembre 12, 2016

Diego Milito, campeón con Racing en 2001 y 2014, tuvo hoy su partido homenaje en el Estadio Juan Domingo Perón, a donde asistieron familiares, ex compañeros y viejas glorias de la institución.

Ante un marco imponente, donde la afición rindió honores a su último gran ídolo, como suele ocurrir en estos eventos, las emociones se llevaron los momentos más trascendentes de la tarde en Avellaneda.

La tarde comenzó con la presentación de los jugadores campeones de 2001: Gabriel Loeschbor, Francisco Maciel, Martín Vitali y Chanchi Estévez, fueron algunos de los jugadores más ovacionados de ese combinado, sacando a Reinaldo Merlo, el hombre estatua. 

Dicho equipo se mediría ante “los amigos de Milito”, equipo compuesto por Javier Zanetti, Iván Córdoba, Walter Samuel, Francesco Toldo y Roberto Ayala, entre otros, para engalanar con jerarquía la tarde indudablemente racinguista.

Luego, en el segundo tiempo, el equipo del 2014 reemplazaría al de 2001: Diego Cocca, Ezequiel Videla, Luciano Aued y  Gustavo Bou ya habían sido algunos de los más vitoreados por los académicos.

Como suele ocurrir en estas situaciones, el partido se desarrolló con más bromas que fútbol, y con algunas perlitas: José Chatruc derribando al homenajeado, Chanchi Estévez reclamando por una habilitación larga, y un gol de Leandro Milito, primogénito del Príncipe, fueron algunas de las imágenes más notables del encuentro.

En el entre-tiempo, además, hubo un homenaje a los campeones del mundo 67′ y a los que obtuvieron la Supercopa 88′, así como también al Mariscal Perfumo, representado en el Estadio por su hijo Gustavo. Además, dijeron presentes otras glorias de la institución como Juan José Pizzuti (nombrado en los últimos días como entrenador honorífico) y el Bocha Maschio.

Tampoco faltó el folklore, cuando en el Estadio ingresó Gabriel Milito, hermano del homenajeado y emblema de Independiente. Como era de esperar, el Mariscal fue silbado al grito de “Milito hay uno sólo”. El actual entrenador de Independiente entendió el juego y decidió hacer oídos sordos en el día de su hermano mayor Diego.

Sobre el final, llegó el momento del discurso del homenajeado: “Gracias a toda mi familia, a mis amigos de la vida, a mis amigos del fútbol. A todos les quiero agradecer de corazón el hecho de compartir el día conmigo, es motivo de orgullo haber cosechado la amistad de ustedes y de los que no pudieron estar también. Están todos dentro de mi corazón y han sido fundamentales dentro de mi carrera”.

Finalmente, cerró: “Quiero agradecer por último a mi amado Racing Club. Es el club donde nací, me críe y me formaron como persona y logré todo como jugador. Vine detrás de un sueño y hoy se hace realidad. Me voy por última vez del Cilindro con el sueño realizado: irme con esta camiseta. Gracias a cada uno de ustedes, tengo ganas de abrazarlos a todos. Voy a estar en deuda de por vida con este club. Una vez más demostraron lo que son, llenando el estadio. Son increíbles”, con la certeza de que aquel chico que casi deja el fútbol después de algunas frustrantes primeras actuaciones en inferiores, hoy tuvo el Cilindro a sus pies, mutando de Príncipe a Rey.

 

El 1 a 0 de Milito:

El 1 a 1 de Maxi Rodríguez:

El 2 a 1 de Milito:

El gol de Leandro Milito:

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