Peque Pareto y su primer día como leyenda

Peque Pareto y su primer día como leyenda

Paula decidió convertirse en un mito viviente en la tarde carioca, en la primera jornada de los Juegos Olímpicos; de aquí en más, su vida dará un giro de 180°; reflexiones en un día histórico para el deporte argentino

por agosto 6, 2016

Los Juegos Olímpicos funcionan así: de un momento a otro, un deportista, puede pasar de ser alguien importante (como en el caso de Pareto), a una suerte de eminencia. Alguien que será fuente de consulta de su deporte. Que podrá ser idolatrada por multitudes que la conocerán a ella por encima de su deporte, e incluso (porque de esto no se salva nadie) adulada por personas que querrán sacar rédito de su figura; además, podrá ser periodista estrella de Judo toda su vida, y si nos adelantamos en el tiempo, funcionaria en el más alto rango en su deporte, o de la correspondiente secretaría del Gobierno Nacional. Porque eso es lo que habilita semejante triunfo en una competencia de estas características: un pasaje de ida al más alto eslabón de la idolatría y del respeto profesional.

Hacemos esta breve descripción, con condimentos de ficción y una intencionada hipérbole, para que juntos, tomemos dimensión de lo que Paula Pareto conquistó hoy por la tarde en el Arena Carioca 1 de Barra de Tijuca, Río de Janeiro.

La Gigante Paula llegaba a estas tierras como favorita, como no puede ser de otra manera para un deportista que se consagró campeona en la última copa del mundo de su deporte. Sin embargo, por más que lo intentemos, nadie podía decir que Paula tenía una deuda con nadie: Pareto había sido bronce en Beijing 08′, se llevó el diploma de quinto puesto en Londres 12′, y lo dicho del último campeonato del mundo coquistado en Astana, Kazajistán. En este contexto, Río de Janeiro sólo podía ser ganancia. Nada ni nadie la haría más pequeña de lo grande que (antes de las 17 horas de Brasil), ya era.

Sin embargo, la Gigante Paula decidió dar un salto más; ese que para muchos puede ser un motivo de angustia, de vacío, y por lo tanto, fuera de alcance; vamos, ¿cuántos atletas de enorme jerarquía que conocemose no han llegado a la cúspide de su deporte? Se requiere verdadero coraje para decidir ser el mejor en tu disciplina, o mejor dicho, como en el caso de Paula, confirmar que sos el mejor.

Pero la campeona del mundo, en la calurosa tarde de Barra de Tijuca, demostró que quería dar ese salto.

A las 10 de la mañana, barrió a Irina Dolgova; 12 30, hizo lo propio con Éva Csernoviczki; a las 15 30, le ganó a la nipona Kondo, y terminó su proeza ganando ante la koreana Bo-Kyeong a las 17.

Así, se transformó en la primera deportista argentina en una disciplina individual, en lograr la medalla de oro; además, es la única deportista (independientemente del género) en tener dos medallas también en una disciplina individual.

Tan simple, y tan poco como un día, bastó para que la vida de Paula Pareto cambiara para siempre. Tan sólo un día bastó para convertirse en Leyenda.

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