Nexogol desde #Río2016: Un manto de realidad

Nexogol desde #Río2016: Un manto de realidad

Recién salidos del Estadio Olímpico Engenho de dentro, compartimos esta reseña de un partido que dolió como una piña para los asistentes a la cancha en el debut del equipo nacional; los puntos altos y bajos del plantel; las decisiones del entrenador; las expectativas del equipo en la competencia

por agosto 4, 2016

El equipo de Julio Olarticoechea cayó sin demasiados atenuantes ante Portugal por 2 a 0. Fue un partido que lo encontró al seleccionado, en un principio, fuera de sí, sin poder hilvanar jugadas ni tener la pelota.

En ese momento, Portugal se floreaba con el balón, con el regodeo de los brasileños en la tribuna, según pudo atestiguar este medio.

En ese primer momento, el partido era más tendiente a pensar en un resultado sin discusiones en favor del equipo luso.

Sin embargo, la albiceleste despertó… o al menos, algunos de sus jugadores. José Luis Gómez demostró ser un acierto (del técnico) en posición de número 8, con gran llegada al área, trayendo las situaciones de mayor peligro; Gerónimo Rulli respondió en ese primer tiempo como lo que es: un guardameta de enorme jerarquía, en la mira de los más grandes del mundo; Ascasibar aparece como un jugador que será importante en los próximos años en el seleccionado mayor, producto de su gran despliegue y soberbia lectura del juego.

Calleri, por su parte, parece no encontrar su lugar en el equipo, aún, y esa “disconformidad” lo hace desvanecerse y transformarse en un jugador sin peso en el área rival, y sin ascendencia tampoco en la gestación de juego; se convierte, pues, tan sólo un 9 luchador, que recupera la pelota metros atrás de su zona de influencia, pero que no termina de ser decisivo en ninguno de los dos lugares.

Así las cosas, Argentina se fue al entretiempo con un sabor dulce en la boca, sabiendo que el partido estaba para ambos equipos, pero que la diferencia podía estar en lo que hicieran las individualidades, que es ahí donde Argentina es, sin dudas, desequilibrante respecto de Portugal (y de la gran mayoría de los equipos de la competición).

Sin embargo, una mala lectura, en nuestro criterio, del Vasco, condicionaría por completo el trámite del juego: Magallán, que hoy hacía las veces de número 4, fue reemplazado por Cristian Pavón, el chico de Boca que pedía pista en el once inicial.

Sin embargo, eso descompensó al equipo en sobre-manera, y en una de las primeras oportunidades ya sin el defensor en cancha, el 9 portugués definió al palo izquierdo del ahora arquero del Manchester City.

A partir de ahí, el partido se derrumbó, inclinándose de manera determinante para Portugal; Olarticoechea propuso el ingreso de Giovanni Lo Celso por Espinoza, y el de Giovanni Simeone por Calleri. Pero olía a error redimido fuera de tiempo.

La frutilla de un segundo tiempo para el olvido fue el error del arquero y figura del conjunto nacional, Rulli, que dejó pasar entre sus piernas una pelota sencilla, prueba del nerviosismo y, quizás, la carga sobre los hombros de un hombre que se sabe protagonista, e incluso referente, en el equipo argentino.

Argentina queda, de este modo, junto con Argelia en el último lugar del grupo A; en el primer turno, Honduras había vencido al equipo africano por 3-2, en un partido vibrante jugado en el mismo estadio.

El seleccionado sabe que no tiene nada por perder; la Institución madre de nuestro fútbol celebra su funeral en Argentina, mientras acá, en Río, 18 jugadores y un honorable cuerpo técnico, pelean por lograr algo que sólo debe limitarse al amor propio.

Saben que están sólos. Lo que sea que pase, será, exclusivamente, mérito y responsabilidad de ellos. Después de todo, sería otro milagro… esos de los que el fútbol argentino, plétorico en improvisación pero fértil en producción de cracks, acumula a montones.

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