Boca eliminó a Boca

Boca eliminó a Boca

El Xeneize dio pasos en falso en el receso invernal y demostró no haber concebido la adaptación de sus nuevos jugadores. Boca, que gastó millones en superarse, ya no es el mismo que hace algunos meses

por julio 15, 2016

40 días tuvo Boca, el club de la billetera gorda, para preparar una serie de 180 minutos ante un rival muy inferior. 120 segundos le bastaron a ese rival inferior para hacer historia en La Bombonera, donde se juntaron sus directivos con billeteras gordas. Independiente del Valle fue un equipo práctico, pese a las indecisiones del primer tiempo, etapa en la que fue inferior al local aunque logró anotar a través de una pelota parada. El segundo gol del equipo de Ecuador se capitalizó con solo cuatro toques en el campo de Boca mientras que en el tercero le alcanzaron dos.

El visitante pateó el tablero y se plantó firme con una convicción que duró más de 90 minutos: tener poco la pelota y ser profundo. Boca fue un equipo ciclotímico que cometió burdos errores y forzó su propia eliminación.

Tanto Guillermo Barros Schelotto como Daniel Díaz coincidieron en el análisis: “Nos quedamos afuera por errores propios” dijeron. El beneficiado de turno fue Independiente del Valle pero Boca perdió contra sí mismo. El receso invernal y la incorporación de refuerzos hicieron de Boca un peor equipo. Para colmo, el público local volvió a funcionar como un factor de presión, ratificando la constante que indica que cada vez que Boca jugó en su cancha por la Libertadores esta temporada, le anotan al menos un gol (con la destacada excepción del partido ante Racing, jugado sin parcialidades).

Ni Boca ni sus 40 días de pretemporada ni su billetera gorda fueron suficientes para vencer a su otro yo. El Boca modelo julio, con camiseta nueva y refuerzos al día, da más ventajas e inseguridades que el modelo mayo. Independiente del Valle se podrá jactar de haber eliminado a los dos equipos más grandes de Argentina en la misma Copa pero lo cierto es que Boca se eliminó a sí mismo. Si no hubiese sido Independiente del Valle, otro equipo hubiese sacado provecho del error de Agustín Orión, o de la indecisión en la definición de Carlos Tevez o de las flaquezas en defensa de Juan Insaurralde y Díaz o de la falta de gestación de jugadas de gol de Nicolás Lodeiro.

Boca fue una guapeada de Cristian Pavón, quien como único recurso certero de peligro, materializó dos goles. Goles que le hubiesen sobrado para avanzar de ronda si lograba mantener su valla en cero.

Boca no hizo los méritos suficientes para arribar a una final y no fue capaz de doblegar al rival porque ni siquiera administró sus recursos. Hoy el vencedor histórico fue Independiente del Valle aunque el Boca modelo julio, con billetes, camiseta nueva y refuerzos selectivos, hubiera perdido contra el Boca modelo mayo.

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