En el adiós a Diego Milito, Racing venció a Temperley ante un Cilindro colmado de hinchas

En el adiós a Diego Milito, Racing venció a Temperley ante un Cilindro colmado de hinchas

En el último partido del delantero de local, Racing le ganó a Temperley por 2 a 0. Milito y Romero marcaron los goles. Temperley, por su parte, ya tenía asegurada, desde la última fecha, su permanencia en la Primera División

por mayo 21, 2016

De no ser por la situación particular que involucraba al ahora ex-jugador de Racing y del Seleccionado Nacional, el partido los encontraba a los dos ya sin motivos de pelea en el torneo.

El equipo de Sava había quedado afuera del torneo hacía rato, mientras que en la última fecha, y tras vencer a Newell’s, Temperley también se había asegurado un año más en Primera, que era, en definitiva, su gran batalla a ganar. Pero había que jugar un partido, que iba a tener, igual, los focos encendidos sobre el número 22 de Racing, que se puede decir, tuvo su fiesta.

Transcurridos casi 10 minutos del partido, no se había generado, prácticamente, ninguna situación en el partido, ni en favor de uno ni de otro.

A los 11 minutos, el encuentro empezó a tomar vuelo, tras la primera situación por parte de Racing: fue en los pies de Marcos Acuña, que tiró un centro a Lisandro López, que terminó cabeceando para el lado contrario al arco de Temperley.

A los 12 minutos, vendría un centro por parte de Lisandro López a Diego Milito que llega, literalmente, a peinar la pelota, pero no alcanza a tocarla con la cabeza, pues el centro había sido muy bajo, y en la búsqueda del balón, el deltantero se resbaló.

Pero a los 16 minutos, llegaría el momento más importante de la tarde, al menos desde el punto de vista futbolístico: tras un ataque por el sector derecho, ingresando al área, Iván Pillud es derribado por Escobar desde atrás, que prácticamente sin otra opción, comete una indudable infracción al marcador de punta.

Fue allí, entonces, que se le presentó a Milito la oportunidad de coronar con un gol su jornada de despedida en Avellaneda (y también, la de alcanzar el gol número 22 desde su regreso). Y el delantero ex campeón del mundo con el Internazionale no falló: remató al palo izquierdo del arquero, que se arrojó en sentido contrario, y convirtió. Como siempre, lo gritó mirando a la tribuna, y fue inmediatamente interceptado en un abrazo multitudinario por sus compañeros de equipo, tan emocionados como él y la hinchada.

Pero eso no sería todo en el orden de los penales, puesto que sólo un minuto después, Lisandro López cayó nuevamente en el área del Celeste, tras otra clara falta, en este caso por parte del arquero Crivelli, que lo derribó con las manos al delantero académico.

Todo estaba dado para que Milito convirtiera otro gol más en su gran tarde. Pero el destino le tenia preparado otro libreto: el número 22 remató mal (despacio y al medio), y Crivelli se quedó en su posición. Sin embargo, dio un rebote que, oportunamente, pudo tomar Romero de cabeza, convirtiendo, así, el segundo gol de la Academia.

En sólo dos minutos, habían pasado dos cosas muy fuertes, y ambas, como no podía ser de otro modo, involucraban al agasajado.

Entre el minuto 21 y el 22, ocurrió algo que ya estaba organizado, y que le darían un nuevo cauce a las insensantes emociones. Una serie de fuegos artificiales se lanzaron desde los costados del campo de juego, mientras una bandera se bajaba de la tribuna popular local y muchos papelitos caían de todas partes del Estadio. La idea original era detener el juego en el minuto del número emblemático del jugador, pero la dinámica de un partido oficial lo impidió. Sin embargo, la hinchada llevó adelante el plan de festejo, mientras Milito levantaba los brazos y agradecía a la tribuna.

No pasaría mucho más hasta el final del primer tiempo, a excepción del desgarro de Crivelli, el arquero de Temperley, tras un saque de arco.

El segundo tiempo, lo encontró al “Celeste” con la decisión de tener la pelota y atacar al local, luego de un Primer Tiempo en el que pareció verse desbordado por el equipo contrario, pero también por el contexto. Aunque salvado del descenso, el “Gasolero” no iba a “regalar” el partido. Cada punto es valiolísima en la (para algunos equipos, y sobre todo en este torneo de 30) interminable lucha por permanecer en Primera.

Cólzera, que había ingresado en el partido, mostró interesantes condiciones, pero no fue acompañado por su equipo. El ingreso de Terragona también le dio otro juego a Temperley, que en el minuto 82, tuvo la más clara para el equipo de Iván Delfino. Desde afuera del área, y desde el medio, abrió su pie derecho para darle otra dirección al balón, que salió apenas afuera, bajo la atenta mirada de Saja.

Finalmente, llegó el final del match, lleno de emociones y repleto de carteles en las tribunas con la inscripción “Muchas gracias toda la vida, Milito hay uno sólo” (en relación a Gabriel, emlema del eterno rival, Independiente), y con el permanente aliento de la hinchada.

Al cierre de esta nota, el jugador estaba siendo homenajeado por el Estadio, con la entrega de una placa en manos del Presidente Víctor Blanco, en el medio de un llanto generalizado, que lo tuvo al arquero y sub-capitán (al menos hasta hoy), Sebastián Saja, entre los más emocionados.

Se termina una carrera ilustre para uno de los grandes jugadores de los últimos tiempos del fútbol argentino. Campeón de todo con el Inter de Mourinho, referente absoluto del Zaragoza, ídolo histórico del Genoa y prócer de Racing Club, el mayor de los hermanos Milito cierra una carrera brillante que, además, lo tuvo como internacional en Sudáfrica 2010 (2 partidos, 0 goles).

Es momento de dejar las canchas y pasar a los libros. Un lugar en el que, igual, Milito ya estaba hace rato.

Mirá el gol de Milito:

El gol de Romero:

 

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