Los pibes de Boca no tienen la culpa

Los pibes de Boca no tienen la culpa

La goleada de Estudiantes a Boca no es responsabilidad de los juveniles que vistieron la camiseta azul y oro, sino de quienes armaron el plantel a principio de año. Pero, como siempre, los pibes son la cara visible de la derrota.

por mayo 16, 2016

El andar de Boca en el Torneo de Transición evidencia un claro problema como es el error en el armado del plantel. Pese al inmenso presupuesto del que dispone el club, el Xeneize llega a las últimas fechas de la disputa por el torneo local alineando un equipo con mayoría de juveniles, ya que, además de que los que suelen ser titulares descansan para jugar por la Copa Libertadores, no hay rotación suficiente.

El déficit se inicia en la mala política de fichajes del club, gestionado por la dirigencia que encabeza Daniel Angelici. Antes de comenzar la temporada, Boca dejó ir a Jonathan Calleri, José Fuenzalida, Lisandro Magallán, Leandro Marín, Federico Bravo y Fabián Monzón, entre otros, e incorporó a Daniel Osvaldo, Juan Insaurralde, Frank Fabra, Leonado Jara y Jonathan Silva.

Ante Estudiantes, con la mayoría de los futbolistas que suelen ser titulares descansando para el partido del jueves ante Nacional por la vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores, Guillermo Barros Schelotto dispuso como titulares a jugadores con un promedio de edad de 22 años. Luego, ingresó el debutante Gonzalo Maroni (17 años), jugador que fue formado en las divisiones inferiores de Instituto y fue comprado por Boca, que a pesar de ser uno de los clubes en los que más chicos se prueban de Argentina no puede formar futbolistas en todos los puestos, por 6.5 millones junto con otro canterano. Además, entró Nicolás Benegas (20). En la zona central del campo de juego, Boca dispuso a Rodrigo Bentancur (18), Julián Chicco (18), Nicolás Colazo (25) y Alexis Messidoro (19).

Teniendo en cuenta la gran cantidad de juveniles en cancha, Guillermo se fue contento, pese a la derrota: “Creo que con tantos juveniles haber jugado hasta el minuto 85 con posibilidades de empatarlo es una buena experiencia. En un momento teníamos a cinco jugadores de 18 años y Estudiantes no nos dominaba” explicó.

Cuando se planificó el armado del plantel para el semestre, los dirigentes de Boca ya sabían que el club debería afrontar la doble competición del torneo local y la Copa Libertadores. No obstante, llegado el mes de mayo Boca no tiene rotación suficiente y debe mandar a la cancha a muchos chicos, acortando su proceso de formación.

Allá por marzo, Angelici había reconocido que “hoy en día es muy difícil que traigamos un 9 porque tiene que ser libre y no hay muchos. Obviamente que si aparece y nos sirve, lo vamos a analizar en conjunto. Tenemos un sólo 9 de área que es Osvaldo y, con la doble competencia, nos haría falta uno más. Creo que en ese sentido nos quedamos cortos”. Ahora, con Daniel Osvaldo afuera de los planes por la exclusión que se confirmará el lunes, Boca no tiene ni un solo 9 de área. El absurdo ya excede lo imaginable: Boca no tiene 9.

Esta es la realidad de Boca. Uno de los clubes con mayor presupuesto en el fútbol argentino, que por negligencia de sus directivos no fue capaz de armar un plantel suficientemente amplio como para afrontar dos competiciones. Hoy lo pagan los juveniles, que salen a la cancha a defender una camiseta que aún les queda grande y reciben sus primeras goleadas en Primera División. Y lo paga Boca, que marcha noveno en su zona con equipos como San Martín de San Juan, Unión, Defensa y Justicia y Atlético Tucumán, entre otros, por encima suyo. Obvio, si Boca gana el jueves, a nadie le va a importar, pero los platos rotos los pagan los chicos, que en lugar de adaptarse a un equipo ya formado (como debería ser), conforman casi íntegramente el plantel de primera de Boca. Y son goleados.

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