Guillermo despertó al campeón dormido

Guillermo despertó al campeón dormido

En pocas semanas y con los mismos futbolistas, el nuevo entrenador logró un cambio increíble en sus jugadores, que ya se vislumbra en los resultados y en el rendimiento

por abril 21, 2016

El año había empezado muy difícil para Boca, con un verano pobre y la pérdida de la Supercopa ante San Lorenzo. Todo se tornó aún más gris con los primeros resultados en competiciones oficiales: un empate, dos derrotas y dos victorias en el campeonato y dos empates en la Copa Libertadores.

Tras varias idas y venidas, Rodolfo Arruabarrena se fue del club, dándole paso al ingreso de Guillermo Barros Schelotto. Desde el preciso momento en que atravesó la puerta de Casa Amarilla para afrontar el primer entrenamiento, el DT esbozó principios claves e innegociables y la semilla que plantó floreció más rápido de lo esperado.

El Boca ciclotímido de Arruabarrena pasó a ser un equipo que empezó a encontrar su mejor versión. Guillermo mutó el esquema a su clásico y preferido 4-3-3, posicionó a Carlos Tevez de 9 de área y se desvivió por reclamarle a los jugadores que entreguen todo. Bajo esos preceptos, Boca se recobró del vuelo bajo en el inicio del semestre y logró 6 triunfos, 3 empates y 2 derrotas, en 11 encuentros disputados bajo el ala Melliza. La falta de gol del Boca del inicio del semestre quedó opacada con la conversión de 20 goles del Nuevo Boca.

El equipo de Guillermo mostró hoy, en la goleada por 6 a 2 ante Deportivo Cali, su mejor versión desde la asunción del DT en el cargo. A este Boca se le aprecian destellos de buen juego en el centro del campo, con posesión administrada por Fernando Gago y Nicolás Lodeiro. En ataque, se le ve explosión, garantizada por el tridente de ataque, que conforman Carlos Tevez, Federico Carrizo o Sebastián Palacios y Cristian Pavón o Andrés Chávez. Y además, Frank Fabra se empieza a adaptar al equipo para rendir a su nivel, aportando tanto en ataque como en defensa.

Este Boca es otro Boca. Y no porque gana. Este Boca parece incluso superior al Boca campeón de Arruabarrena. No solo porque sabe a qué juega, priorizando la tenencia de la pelota y el ataque por las bandas, sino porque los jugadores demuestran un sentido de pertenencia con una idea que antes no era tal. Ahora se desviven por el triunfo.

El propio Tevez reconoció el cambio: “Jugamos a otro ritmo, tenemos una marcha mas y eso se nota cuando apretamos el acelerador” dijo, haciendo una excelsa síntesis, aunque haya sido sin querer, de la tarea del nuevo entrenador.

Boca cambió. Pasaron pocas semanas, apenas un puñado de entrenamientos. Los jugadores son los mismos que estaban a principio de año. Pero Boca cambió. Este equipo presenta sus ideas y principios en cada partido que juega. Guillermo llegó a un equipo abrumado, con problemas en todas las zonas del campo y le pegó un baldazo de agua fría para sacar a relucir la chapa de campeón, que este plantel se ganó a fines del último año. Guillermo despertó al campeón dormido y le cambió la cara.

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