Bilardo cumple 77 años y recordamos sus mejores locuras

Bilardo cumple 77 años y recordamos sus mejores locuras

Cualquier excusa es buena para recordar las locuras del Doctor y su cumpleaños número 77 no es la excepción; desde el famoso bidón de Branco hasta el Gatorei-champagne que tomó en el Monumental

por marzo 16, 2016

Como entrenador de la Selección, en el casamiento de uno de sus jugadores, al que acudieron gran cantidad de jugadores de diferentes países, el Narigón llamó a Ricardo Gareca. “’¿Ves ese tipo que está bailando allá?’”, le dijo, en referencia a un defensor italiano. “’Andá y parate al lado’”, agregó. “’¿Para qué?’”, preguntó el delantero. “’Porque quiero ver quien es más alto para los centros’”, remató el DT.

En la antesala de la final del Mundial de 1986, contra los alemanes, Bilardo le asignó la marca de Rummenigge a Ruggeri. No le alcanzó con los entrenamientos para que al Cabezón le quede claro: durante una semana entró, de madrugada, a la habitación del defensor sorprendiéndolo, para preguntarle, mientras dormía “Ruggeri, ¿a quién marcás?”.

Bilardo tenía algunas técnicas llamativas para el armado de sus equipos. Para el Mundial 1986 tuvo una graciosa anécdota con Julio Olarticoechea, que cuenta la historia, no quería formar parte del plantel. Un día, el Vasco iba en su auto por la autopista cuando, en un peaje, un auto le empezó a tocar bocina y a hacer luces desde atrás. Dispuesto al insulto, Olarticoechea se sorprendió al comprobar que el conductor molesto no era ni más ni menos que Bilardo, que le gritó “’seguíme’”, lo llevó hasta una plaza y le dio una charla técnica con una piedra y un dibujo en un paredón.

Cuando Sergio Goycochea ingresa a la Selección, el encargado de ayudarlo a adaptarse fue Ruggeri. “’Que no te extrañe que Carlos te llame a la noche y te cite en algún lado’”, le advirtió el Cabezón a la futura figura del equipo. Días más tarde, el llamado efectivamente llegó, y Bilardo lo citó a la medianoche en una plaza. Al llegar y ver que el DT estaba con cinco jugadores más y una roda de autos que iluminaban un sector, Goyco preguntó: “’Carlos ¿para qué hacemos esto?’”. “’Para ver si sabés atajar de noche’”, fue la respuesta.

Antes del viaje a México, donde aterrizó un mes antes del campeonato, el Narigón le dijo a sus jugadores: “’Muchachos, en la valija pongan dos cosas: un traje y una túnica. el traje es por si ganamos el Mundial, y la túnica es por si perdemos en primera ronda ¡y nos tenemos que ir a vivir a Arabia Saudita!’” Algo semejante ocurrió en 1990, tras la derrota del equipo contra Camerún en el debut mundialista, Bilardo advirtió al equipo: “’¡Si perdemos contra Rusia, le pagamos un paracaídas al piloto y manejo yo el avión hasta que nos estrellemos!’”

En marzo de 1990, el equipo argentino estaba casi por superar el tiempo la marca del mayor tiempo de un equipo sin anotar un tanto. El encargado de contar la anécdota fue Jorge Valdano en la previa al partido contra Escocia en Glasgow: “’No se le ocurra meter un gol antes de los seis minutos porque nos quedamos sin récord. Nosotros tenemos que estar en todas las conversaciones, en las buenas y en las malas. Después de los seis minutos hagan lo que quieran’”.

Uno de los eventos más polémicos en la historia de Bilardo como entrenador ocurrió ante Brasil en el Mundial de 1990. Si bien él lo desmintió, el Pepe Basualdo lo confirmó y Diego Maradona, en un programa de TV, repasó la jugarreta. Lo que se dice que ocurrió en aquél encuentro fue el episodio del “Bidón de Branco”, que fue algo así: En un alto del encuentro, varios jugadores se acercaron al banco y Miguel Di Lorenzo, más conocido como Galindez, ofreció bidones con agua. A Claudio Ibrahim Vaz Leal, más conocido como “Branco”, le dio un bidón especial. “Tomé y me sentí atontado”, dijo luego el jugador. Todos intuyen que el agua estaba contaminada con somníferos.

En el 2004, en la vuela de Bilardo a Estudiantes de La Plata, el Doctor fue de visitante al Monumental, salió a la cancha, desplegó una reposera y sacó a relucir un balde con una botella de champán y una copa. Con el trago en la mano, en el entretiempo apareció la policía y un fiscal para labrar un acta, ya que está prohibida la ingesta de alcohol en espectáculos deportivos. Luego de hacer lacrar la botella, el Doctor disparó una de sus frases más recordadas: “Tengo 50 años de cancha, no tiene bebida alcohólica, tiene gatorei”.

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