Juan José Muñoz: relatos del hombre que sin poseer nada, llegó a tenerlo todo

Juan José Muñoz: relatos del hombre que sin poseer nada, llegó a tenerlo todo

Su amenaza al árbitro Giménez le dio fama y polémica. Protegido del zar Grondona, ascendió a la cima del club con el respaldo de la suegra de Kirchner. Decía tener 13 empresas y una colección Versace valuada en millones de dólares. ¿Quién fue Muñoz?

por diciembre 6, 2015

“Si fuera político sería un estadista; como hombre de negocios soy un exitoso, y como dirigente soy un ganador”, decía de sí mismo Juan José Muñoz, ex presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata que supo amenazar al ex árbitro Daniel “Sargento” Giménez en el entretiempo del partido que su club disputaba con Boca.

Más que una definición, la frase de Muñoz es una confesión sobre la íntima conexión entre el fútbol, los negocios y la política. Mezcla rara de “hombre que se hizo solo”, cruza de dirigente y barrabrava y protegido de Julio Grondona, Muñoz estuvo a punto de paralizar el fútbol y matar a la gallina de los huevos de oro.

La historia de este personaje, a quién Felipe Solá, ex gobernador bonaerense, definió como “un patotero con ribetes delincuenciales”, parece calcada de la de cientos de gremialistas y punteros políticos.

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“Soy el presidente de trece empresas de hotelería, viajes, seguros, financieras, y tomo las decisiones políticas de cada una de ellas. Me encanta la buena ropa y tengo una colección Versace valuada en dos millones de pesos que compré en la Quinta Avenida de Nueva York. Tuve Porsche 360 Turbo, una Ferrari de Maradona y ahora ando en BMW y Mercedes-Benz”, sostenía Muñoz. Además era dueño de una mansión en Villa Elisa con una pileta en la que nadan dos delfines.

Su abanico de negocios supo ser amplio y variado: al excéntrico Muñoz, que solía andar en jeans y ojotas hawaianas, le gustaba contar que empezó trabajando en puestos de verdulería, que fue canillita, vendedor de zapatos, empleado de una sastrería y levantador de quiniela.

Pero ninguna de esas actividades originó su fortuna. Muñoz era de hablar con mucho afecto sobre su infancia: “Ibamos a la cancha con mi papá, pero no teníamos plata para pagar la cuota social. Eramos muy humildes, hasta que un día la vida me sonrió: estuve en el rubro de las mutuales y pude acomodarme económicamente”.

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En la década del ’70 entró en la Junta Electoral del club. En el ’83 fue prosecretario de bloque de concejales en la municipalidad hasta el ’87, cuando trabajó como asesor de la Cámara de Senadores. “Siempre fui peronista. Bien tripero y peronista”, afirmaba el polémico dirigente.

En efecto, Muñoz militó en el Partido Justicialista, estuvo vinculado con el menemismo platense, y conoce muy bien el submundo del sindicalismo. Muñoz asumió como presidente de Gimnasia el 1º de diciembre de 2004 (“Tengo tres años y seis torneos para ser campeón; si fracaso, me voy”, dijo). Ganó con el 60 por ciento de los votos con la ayuda de una socia fanática de Gimnasia, Ofelia Wilhelm, la mamá de Cristina y la suegra del presidente Kirchner.

Ofelia hizo el trabajo de hormiga y convenció a miles de simpatizantes de votar a la lista “Agru-Pasión por Gimnasia”. Cuando se enteró de que su candidato se perfilaba al triunfo, marcó el celular del nuevo presidente Juan José Muñoz y le dejó un mensaje exultante: “¡Estamos ganando! ¿Viste que podíamos?”. Al calor del triunfo, Muñoz anunció que la suegra presidencial asumiría un rol activo en el Departamento de Fútbol. “Esta mujer no irá a cargos honoríficos. Irá al Departamento de Fútbol. Sabe cualquier cantidad de táctica, conoce a la perfección a técnicos, jugadores y sistemas de juego”, agrega.

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Y suelta un dato para quienes creen que la convicción está enemistada con el pragmatismo: “Prefiero la defensa de tres o la clásica de cuatro”, repite. La primera gran decisión de Muñoz en el club fue dirimir un pleito con el plantel, que estaba en huelga por falta de pago.

Muñoz, de 55 años en aquella época, se hizo cargo de la situación. Según su propio relato, él mismo desembolsó 4.700.000 pesos de su bolsillo y luego licenció a 14 futbolistas. El idilio con la suegra presidencial se quebró para siempre ese febrero de 2005. ¿Qué la ofendió tanto? Ofelia no digirió la decisión de Muñoz de pasar la escoba por el plantel y prescindir de los “históricos” Gustavo Barros Schelotto, Leo Noce y Andrés Yllana.

Las amenazas contra el árbitro forman parte de una larga lista de excentricidades, exabruptos y manejos de este hombre que dice tener línea directa con Dios. En diciembre de 2005, Muñoz se mostró confiado con las posibilidades del Lobo: “Si Gimnasia gana el campeonato me voy a Luján, y si lo pierde también. De todos modos ya hablé con Dios, y me dijo que me quedara tranquilo”, reflexionó.

Verborrágico, Muñoz no le teme al ridículo. En el Apertura de ese mismo año, cuando Gimnasia iba puntero a dos fechas del final, dijo: “Ya somos campeones. La Plata va a ser Disneylandia, yo me voy a disfrazar de Pato Donald y al día siguiente renuncio”. La historia es conocida, el Boca de Basile fue campeón, Gimnasia y Muñoz siguen esperando.

En diciembre de ese mismo año el Presidente “tripero” se vio envuelto en otro conflicto: el plantel de Newell’s fue atacado por hinchas platenses en el vestuario de la cancha de Gimnasia. Muñoz dijo que se había “liberado” la zona para favorecer la agresión, pero otros sectores lo acusaron de ser el mentor de ese acto de violencia.

Había indicios para las sospechas: minutos antes del partido con Newell’s, Muñoz dijo ante todos los micrófonos que los rosarinos iban a jugar “más que motivados. Me consta que Newell’s viene a jugar a La Plata incentivado, principalmente por Boca, y en segunda medida, por gente vinculada a Estudiantes”.

Las palabras del Presidente fueron traducidas a golpes en el áspero lenguaje de la barra brava.

Un nueve de Mayo del 2013, falleció tras no poder hacerle batalla a una insuficiencia renal crónica. Relatos y anécdotas sobre la vida de un polémico personaje, que sin tener nada llegó a conseguirlo todo.

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